martes, 13 de enero de 2009

Literatura Gotica

El Espejo de la Melancolía.
Alejandra Pizarnik


...vivía delante de su gran espejo sombrío, el famoso espejo cuyo modelo había diseñado ella misma... tan confortable era, que presentaba unos salientes donde apoyar los brazos, pudiendo permanecer muchas horas frente a él sin fatigarse.

Podemos conjeturar que habiendo creído diseñar un espejo, Erzébet trazó los planos de su morada. Y ahora comprendemos por qué sólo la música más arrebatadoramente triste de su orquesta de gitanos o las riesgosas partidas de caza o el violento perfume de las hierbas mágicas en la cabaña de la hechicera o –sobre todo- los subsuelos anegados de sangre humana, pudieron alumbrar en los ojos de su perfecta cara algo a modo de mirada viviente. Porque nadie tiene más sed de tierra, de sangre y de sexualidad feroz que estas criaturas que habitan los fríos espejos.

Nunca pudieron aclararse los rumores acerca de la homosexualidad de la condesa, ignorándose si se trataba de una tendencia inconsciente o si, por el contrario, la aceptó con naturalidad, como un derecho más que le correspondía. En lo esencial, vivió sumida en un ámbito exclusivamente femenino. No hubo sino mujeres en sus noches de crímenes. Luego, algunos detalles son obviamente reveladores: por ejemplo, en la sala de torturas, en los momentos de máxima tensión, solía introducir ella misma un cirio ardiente en el sexo de la víctima. También hay testimonios que dicen de una lujuria menos solitaria. Una sirvienta aseguró en el proceso que una aristocrática y misteriosa dama vestida de mancebo visitaba a la condesa. En una ocasión las descubrió juntas, torturando a una muchacha. Pero se ignora si compartían otros placeres que los sádicos.

Continúo con el tema del espejo. Si bien no se trata de explicar a esta siniestra figura, es preciso detenerse en el hecho de que padecía del mal del siglo XVI: la melancolía.

Un color invariable rige al melancólico, su interior es un espacio de color de luto; nada pasa allí, nadie pasa. Es una escena sin decorados donde el yo inerte es asistido por el yo que sufre esa inercia. Este quisiera liberar al prisionero, pero cualquier tentativa fracasa como si hubiera fracasado Teseo si, además de ser él mismo, hubiese sido, también, el Minotauro, matarlo, entonces, habría exigido matarse.

Pero hay remedios fugitivos. Los placeres sexuales, por ejemplo, por un breve tiempo pueden borrar la silenciosa galería de ecos y de espejos que es el alma melancólica. Y más aún: hasta puede iluminar ese recinto enlutado y transformarlo en una suerte de cajita de música con figuras de vivos y alegres colores que danzan y cantan deliciosamente. Luego, cuando se acabe la cuerda, habrá que retornar a la inmovilidad y al silencio. La cajita de música no es un medio de comparación gratuita. Creo que la melancolía es, en suma, un problema musical: una disonancia, un ritmo trastornado. Mientras afuera todo sucede con un ritmo vertiginoso de cascada, adentro hay una lentitud exhausta de gota de agua cayendo de tanto en tanto.

De allí que ese afuera contemplado desde el adentro melancólico resulte absurdo e irreal y constituya “la farsa que todos tenemos que representar”. Pero por un instante –sea por una música salvaje, o alguna droga, o el acto sexual en su máxima violencia-. El ritmo lentísimo del melancólico no sólo llega a acordarse con el del mundo externo, sino que lo sobrepasa con una desmesura indeciblemente dichosa, y el yo vibra animado por energías delirante.

Al melancólico el tiempo se le manifiesta como suspensión del transcurrir –en verdad, hay que transcurrir, pero su lentitud evoca el crecimiento de las uñas de los muertos- que procede y continúa a la violencia fatalmente efímera. Entre dos silencios o dos muertes, la prodigiosa y fugaz velocidad, revestidas de variadas formas que van desde la inocente ebriedad a las perversiones sexuales y aun al crimen. Y pienso en Erzébet Báthory y en sus noches cuyo ritmo medían los gritos de las adolescentes.

El libro que comento en esta notas lleva un retrato de la condesa: la sombría y hermosa dama se parecen a la alegoría de la melancolía que muestran los viejos grabados. Quiero recordar, además, que en su época una melancólica significaba una poseída por el demonio.


Alejandra Pizarnik.

1 comentarios:

J. Marcelo dijo...

La tristeza que todo lo consume
Respecto a la música como terapia para el dolor, ¿Encuentras algún tipo de sanación espiritual y emocional cuando desarrollas tu música, o piensas que el dolor es algo imposible de sanar?

Durante los años, he tenido que darme cuenta que no hay cura para la depresión. Al menos no en mi caso. Siempre será parte de mi existencia y no hay absolutamente nada que pueda hacer para cambiar eso. Así es como son las cosas. Todo lo que puedo hacer es distraerme, mantenerme ocupado creando arte/música, para así mantener la tristeza que todo-lo-consume a la deriva. Eso es lo que puedo esperar. Una vez que has aceptado tus límites, los confines en los que tienes que operar, las cosas usualmente tienden a convertirse un poco menos maniacas. Porque, seamos realistas: la felicidad es completamente sobrevalorada de todas formas, una vez que te acostumbras a ella, ser miserable puede ser hasta agradable. O, como un conocido mío lo dijo tan exactamente: meamos con el pene que tenemos. Aparte de eso, realmente no creo que la gente pueda cambiar de todas formas. Bueno, al menos que claramente desarrollen un tumor al cerebro o sufran de un derrame cerebral. Todo lo que podemos lograr es convertirnos más de lo que ya somos. Eso es, en lo esencial.

En el lenguaje de las emociones tu música es profundamente melancólica. Sin embargo, transporta a quien la escucha por diversas emociones y estados de ánimo. Una vez que lanzas un nuevo disco, ¿Esperas algún tipo de respuesta en la gente? ¿Te preocupa que reaccionen de cierta manera frente al estímulo musical?
No, nunca pienso en otras personas. No son de importancia para mi. Todo lo que me importa es la verdad. Si el arte de uno, en realidad, la completa experiencia de uno, es basada en la verdad, entonces no tienes que preocuparte de... oh, ¿a qué querían llegar? Consecuencias, ¿verdad? Bueno, verán, puedo parecer un poco extraño para algunas personas desgraciadas, pero no hay nada dañino en/acerca de la música de Sopor. Como dije, está profundamente arraigado en la verdad, basado en la franqueza, honestidad. Puede despertar algo dentro de ti que ha estado durmiendo, si... pero lo hace de una manera suave... y sólo porque estaba DESTINADO a despertar.

Para muchas personas la muerte como figura es algo que las paraliza, y el miedo es tan grande que les produce un desgaste emocional y mental que no son capaces de enfrentarse a ella como un hecho ineludible, ¿Qué representa exactamente la muerte para ti?

Es una mierda, literalmente.